Implantación de Lentes Intra Oculares

Los lentes Intraoculares (LIOs) han sido un avance revolucionario para la oftalmología en los últimos 25 años, permitiendo la corrección óptica de los vicios de refracción más frecuentes así como de las cataratas, con un mínimo de riesgos, breves períodos de recuperación y de manera ambulatoria.
Los LIOs son lentes artificiales de material acrílico plegable diseñados para implantarlos quirúrgicamente dentro del ojo con el fin de corregir o mejorar el enfoque afectado por una alteración del cristalino, del sistema de acomodación o de la forma de la córnea.

TIPOS DE LIO

  • Los LIO pseudofáquicos se colocan en el saco capsular cristalineano, entre la cápsula anterior y posterior del cristalino y se usan para sustituir el cristalino que se ha extraído por estar defectuoso, generalmente opaco (catarata) o que se extrae aunque esté transparente, para corregir defectos refractivos (lensectomía faco-refractiva) en casos selectos de hipermetropía, astigmatismo y presbicia.
  • Los LIO fáquicos se implantan para complementar la fuerza óptica del cristalino, es decir sin extraerlo, generalmente como tratamiento de defectos de refracción importantes como son casos de hipermetropías altas y presbicia. También pueden indicarse en casos con graduaciones no tan altas pero en los que ciertas características oculares no permiten tratamientos más simples como el LASIK o PRK.

En cuanto a su capacidad de enfoque se dividen en:

  • Lentes monofocales:Se usan para otorgar un punto de enfoque claro a distancia o de cerca, pero puede elegirse sólo un punto de enfoque y requieren complementarse con lentes externos o gafas. Si el paciente padece de astigmatismo, estos LIOs pueden contener la corrección astigmática del paciente para así minimizar el uso de anteojos. Se asocian con máxima nitidez en todas las condiciones de iluminación.
  • Lentes multifocales: Evitan la necesidad de anteojos, ya que brindan un rango de enfoque que va desde lejos hasta cerca. Permiten no usar ningún tipo de anteojos. Debe tenerse presente que estos LIOs pueden afectar la calidad de la visón en algunas circunstancias, por ejemplo en la noche. Le brindan al paciente la posibilidad de tener buena visión lejana, intermedia y cercana al mismo tiempo. Estos LIOs deben contener la corrección astigmática del paciente para dar buen resultado.

 

LENTES INTRAOCULARES PARA CATARATAS:

Pasados los setenta años, actividades como leer y caminar se pueden dificultar por una visión deficiente comprometiendo el bienestar y la independencia. Por eso, cuando la visión borrosa comienza a limitar las actividades cotidianas producto de la aparición de cataratas, se puede considerar una operación. El 70% de los mayores de 75 años tiene Cataratas.
La incorporación de lentes intraoculares de última generación permite a los pacientes recuperar una visión normal compatible con todas las actividades. Más aún, se pueden corregir defectos previos como astigmatismo o presbicia, lo que en muchos casos libera al paciente del uso posterior de anteojos.
Previo a la cirugía, el oftalmólogo debe efectuar un examen completo a los ojos de su paciente para asegurarse que éste se encuentra en condiciones de someterse al procedimiento. Se realizan exámenes para medir la longitud del ojo y la curvatura de su córnea para calcular la medida exacta del lente intraocular que reemplazará al cristalino.
La técnica quirúrgica más utilizada para operar las cataratas se conoce como facoemulsificación. Se realiza con anestesia local en gotas junto a una sedación por un anestesista. No se requieren suturas ni hospitalización. A través de una incisión milimétrica se extrae el cristalino y es reemplazado por un lente intraocular. La cirugía suele durar en promedio menos de veinte minutos y la recuperación suele ser rápida demorando uno o dos días.
La elección del tipo de lente intraocular (convencional o multifocal) depende de la evaluación oftalmológica y de las características del paciente. Por ejemplo, no todos los pacientes son buenos candidatos para lentes intraoculares multifocales, y se debe acordar con el oftalmólogo cuál es la mejor opción. Entre las contraindicaciones para su implante están padecer alteraciones retinianas, miopía elevada, ambliopía u otras patologías.
La notable refinación técnica de esta cirugía, sumada a los avances en terapia antibiótica y los modernos lentes intraoculares, hacen de este un procedimiento extremadamente seguro. Esto no significa que no puedan existir complicaciones, sino más bien que existe un riesgo bajo de que éstas ocurran.

LENTES INTRAOCULARES PARA ALTAS MIOPÍAS:

Hay personas absolutamente dependientes de grandes anteojos porque no ven nada nítido que esté más allá de 14 centímetros de distancia. No pueden manejar, mirar letreros en la calle, cocinar, viven con la sensación permanente de inseguridad. Aquellos que tienen más de 8 ó 9 dioptrías de miopía, no son candidatos a cirugía Refractiva Lasik.
Para ellos las alternativas son:

  1. Uso de anteojos los que suelen ser gruesos y pesados.
  2. Lentes de contacto, que si se toleran bien son una buena alternativa y por último.
  3. Cirugía de Implantación de Lentes Intraoculares Fáquicos, es decir, sin extraer el cristalino.

Cuando los anteojos y los lentes de contacto no son opción, se considera esta alternativa. Deben realizarse exámenes preoperatorios y los resultados de estos deben señalar que la cirugía es segura. Lo más importante es que exista suficiente espacio para acomodar el LIO Fáquico y que exista una cantidad suficiente de células endoteliales corneales. La cirugía se realiza con anestesia en gotas y la persona puede hacer su vida prácticamente normal al día siguiente, con excepción de actividad física intensa. Mediante esta cirugía se logra un cambio radical en la calidad de vida de algunos pacientes que se sienten liberados de los anteojos y lentes de contacto sintiéndose más seguros al no depender de estos.
Estos defectos refractivos severos generalmente son hereditarios y suelen manifestarse desde temprana edad, por lo que es una operación que muchas veces se practica en personas de mediana edad, entre los 25 y 35 años.